España está en riesgo de padecer muchos de los problemas que acosaron a Grecia en el período previo a su rescate. “Lo que está pasando en España parece lo mismo que pasó Grecia hace un par, y me temo que si no se soluciona a tiempo, podría adentrarse en el mismo círculo vicioso”, dijo Thanos Papasavvas, estratega de Investec Asset Management, en la CNBC la semana pasada.

La economía española está en recesión, confirmada por los datos del segundo trimestre. Las cifras publicadas el martes mostraron que la economía se contrajo por tercer trimestre consecutivo, y un 1,3 por ciento respecto al mismo período en 2011. La fuga de depósitos es un problema cada vez mayor. El desempleo juvenil supera el 50 por ciento – aunque probablemente la economía sumergida suavice este terrible dato.

A favor de España tenemos que la comunidad financiera considera creíble el plan de austeridad, y algunos progresos en las reformas estructurales, especialmente en el mercado laboral.

“Todavía necesitamos crecimiento económico. Hay que reducir los costos de endeudamiento del Gobierno, lo que también ayudará a reducir los costos de endeudamiento del sector privado, hasta que las reformas den sus frutos “, agregó Papasavvas.

Papasavvas sostiene que el déficit es el problema primordial de España, no la relación deuda-PIB, que es menor que la de muchos países periféricos. Él dice que la razón principal por la que España no está cumpliendo sus objetivos de déficit son los problemas en sus regiones.

El martes, Cataluña se convirtió en la última región en pedir una línea de ayuda del gobierno español.

“Esta petición de ayuda fue esperada. La carga de la deuda que las regiones tienen es una parte relativamente pequeña del ratio de deuda en España “, dijo Otto Dichtl, director gerente de Knight Capital Group, CNBC.

Dichtl confía en la deuda española y está sobreponderando los bonos de las regiones españolas, una posición contraria al mercado – y él sostiene que es mejor para ellos estar estructuralmente subordinada a través del rescate que tener deuda sénior en una situación de default o reestructuración.

España intenta que las comunidades autónomas reduzcan su gasto. Tiene su propia crisis del euro – de la misma manera que la eurozona no puede controlar el gasto de los países periféricos, España tiene su propio problema con las regiones. “A partir del año próximo, van a necesitar algún tipo de apoyo”, dijo Papasavvas.

Mariano Rajoy negó la semana pasada que España necesite un plan de rescate, más allá del rescate bancario existente. “No hay ninguna negociación sobre esta cuestión”, dijo en una rueda de prensa en Madrid tras mantener conversaciones con el presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy. “Debido a que no hemos hecho una petición…no estamos negociando nada”.

Rajoy sabe que todos los gobiernos de la zona euro que han necesitado un rescate han sido derrocados en las elecciones poco después. Aunque él no quiere compartir la suerte de Brian Cowen en Irlanda, José Sócrates en Portugal, o George Papandreou en Grecia, – un fracaso para hacer frente a los problemas fiscales de su país le puede llevar al final al mismo barco.

La gran baza que tiene España es su gran tamaño y su importancia relativa en el gran esquema de la zona euro, en relación con un papel mucho menor de Grecia.

España tendrá tiempo para negociar duramente.

Los más que rumores del mercado de que el BCE va a intervenir en los mercados de bonos para comprar bonos españoles y mantener los rendimientos de los bonos por debajo de los niveles de peligro, un método de acción que no fue empleado para Grecia, han restaurado algo de fe en el futuro de España.

Por supuesto, si hay un plan de rescate para España, se tendrán que satisfacer los requerimientos que nos impongan los países más exigentes como Alemania.

Sin embargo, Erik Nielsen, economista global jefe de Unicredit, aplaude la posible medida del Banco Central Europeo, ya que ayudará a meter a Alemania en el mismo barco, a pesar de creer que el BCE  puede actuar fuera de su ámbito de competencias.

Fuentes: CNBC, Carlos Montero – La carta de la Bolsa