“No llegará el caso en el que los países del sur usen a los estados ricos para que paguen. Porque entonces Europa se vendría abajo. “Así habló, Horst Köhler, el ex presidente Alemán, secretario de Hacienda y jefe del FMI, hace casi dos décadas.

Vale la pena reflexionar sobre estas declaraciones de Köhler. Una serie de rescates de miles de millones de euros – y más que tienen que venir – han plantado una división política norte-sur en el corazón del proyecto europeo.

Los contribuyentes que en el norte de Europa se resienten por apoyar a sus vecinos del sur, mientras que los votantes en el sur están igualmente frustrados por tener que adoptar la austeridad que se les impone desde fuera. Como se ha señalado en repetidas ocasiones, esta es la mayor tragedia de esta crisis: un proyecto que estaba destinado a unir a la gente, ahora corre el riesgo de separarlos.

Por desgracia, los acontecimientos en la zona del euro en próximo otoño podrían exacerbar aún más esta tensión. El prestigioso Think Tank Open Europe señala al menos cinco enfrentamientos claves que vigilar en los próximos meses:

Grecia vs Alemania: Grecia consiguió escaparse de un default por poco gracias a la emisión de letras a corto plazo por casi 4.000 millones de euros. Pero Atenas se enfrentará a un otoño intenso. Como casi todos saben, Grecia está muy lejos de cumplir con los objetivos de austeridad impuestos por la UE, lo que plantea la cuestión de si Alemania – o el FMI – desenchufarán la ayuda al país en octubre, cuando salga a la luz el próximo informe de situación.

Aunque todavía hay margen para salvar la situación, casi cualquier resultado dará lugar a un aumento de las tensiones políticas. Si Alemania no mueve su posición, la desilusión popular en Grecia crecerá masivamente. Si Berlín cede, se enfrenta a una fuerte reacción pública del país – la mayoría de sus ciudadanos quieren sacar a Grecia de la eurozona.

España vs el norte: En medio de los continuos problemas, España podría solicitar fondos de la UE a partir de septiembre. Pero el país es simplemente demasiado grande para un rescate al estilo de Grecia, y España no aceptaría que la política monetaria se decidiera totalmente en Bruselas y Berlín. En su lugar hay que encontrar una tercera vía donde se necesite menos dinero y unas condiciones más suaves, probablemente con la participación pesada y controvertida  del BCE. Al Norte no le gusta este tipo de arreglo – especialmente el dinero barato del BCE que vaya a España -, pero puede ceder, por temor a que las cosas empeoren.

Los fondos de rescate vs la democracia nacional: El 12 de septiembre, el Tribunal Constitucional alemán se pronunciará sobre si el fondo de rescate permanente – el Mecanismo de Estabilidad Europea (ESM) – es compatible con la “ley básica del país”. Aunque es poco probable, en caso de que haya un fallo negativo, los mercados se volverían completamente locos. En cualquier caso, la sentencia dejará un mal sabor en Alemania y muestra cómo el ESM se está convirtiendo en un problema cada vez más tóxico, con los políticos del sur y del norte en desacuerdo, fundamentalmente en su tamaño y si se le debe dar una línea de crédito directa con el BCE.

Los holandeses vs Europa: el 12 de septiembre también se podrá ver otro ejemplo de reafirmación de la democracia nacional: las elecciones holandesas. Geert Wilders, líder del super populista PVV, está tratando de convertir la campaña en un referéndum sobre Europa, con la esperanza de aprovechar el estado de ánimo de los holandeses contra los rescates. Al mismo tiempo, los socialistas holandeses – que actualmente encabeza las encuestas – se han comprometido a resistir tanto el tratado fiscal de la UE y más transferencias de poder a la UE sin su aprobación en referéndum.

Alemania v Francia: Este otoño también se verá si las negociaciones sobre la zona del euro avanzan un paso más hacia una unión económica, con la cumbre de octubre proporcionando una “hoja de ruta” para una mayor integración. Las ideas incluyen una unión bancaria (con un único supervisor y un respaldo conjunto) y el endeudamiento público colectivo en la forma de eurobonos. Los temas son tremendamente complicados, sujetos a una tela de araña de desacuerdos, y pasarán años en disiparse. Pero lo más importante, esto podría ampliar la brecha entre Alemania y Francia, con los dos en desacuerdo, fundamentalmente, en el orden de los acontecimientos. Berlín quiere una unión política en primer lugar, que significa un mayor control sobre de Alemania las finanzas de los demás a cambio de su apoyo, mientras que París quiere seguir adelante con los mecanismos de rescate, a través del BCE y otros, dejando la supervisión para después. El eje franco-alemán no está a punto de romperse, pero mantenerlo será cada vez más difícil.

La crisis de la eurozona ha desatado algunas fuerzas políticas impredecibles. Los líderes de la UE pueden tener que elegir entre mantener el euro o el mantenimiento de la democracia nacional tal y como la conocemos. En cualquier caso, no hay una idea clara de cómo los votantes – en el Norte y en el Sur – van a responder. Carlos Montero- La carta de la Bolsa