Fue diseñado para rescatar a España y, como resultado, al euro. Así que ¿por qué no el Gobierno de España no salta al salvavidas diseñado por Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, con su plan de compra de bonos? The Economist tiene la respuesta: Mariano Rajoy, el enigmático presidente del país,

En primer lugar, el señor Rajoy todavía cree que España puede que no necesite un rescate. “Antes de tomar una decisión hay que ver si es realmente necesario”, dijo recientemente.

Pocos españoles se dejan engañar. El anuncio del señor Draghi ha reducido los rendimientos de los bonos a niveles inferiores a cuando el Partido Popular llegó al gobierno en noviembre. Pero eso no va a perdurar. El lío económico en el que está sumida España – una combinación de bancos en dificultades, recesión de doble caída y un 25% de desempleo – está empeorando. Las reformas laborales y de otra índole de Rajoy pueden ayudar, pero mientras tanto, el paciente necesita una infusión de emergencia.

En segundo lugar, el señor Rajoy sabe que los españoles encuentran el tutelaje humillante. Las encuestas muestran que su Gobierno ha perdido un tercio del apoyo en tan sólo seis meses. En Grecia, Irlanda y Portugal los gobiernos rescatados fueron expulsados del poder rápidamente. Esto explica por qué el gobierno, a pesar de la sólida mayoría parlamentaria y cuatro años más en el poder, no se atreve a utilizar la palabra rescate.

En tercer lugar, el señor Rajoy afirma que España no necesita que le digan qué hacer. Él insiste en que su gobierno logrará reducir un déficit presupuestario que alcanzó el 8,9% del PIB el año pasado. Y esto, se lo dice a los españoles que ya han visto como tenían que apretarse el cinturón en 90.000 millones de euros a los largo de varios años. Rajoy tendrá la oportunidad de demostrar este compromiso el 27 de septiembre, cuando se dé a conocer los presupuestos de 2013. Para hacer frente al objetivo de déficit del 4,5% fijado por la UE, su gobierno tendrá que encontrar nuevos ahorros o ingresos adicionales de al menos 20.000 millones. Otra dificultad es que la demanda de Cataluña de un reembolso de ingresos se ha vuelto más difícil de ignorar.

Rajoy ya ha recortado el gasto hasta el hueso y aumentado los impuestos. Entonces, ¿qué nos queda? Bueno, ha prometido no recortar las pensiones, a pesar de que podría tener que congelarlas, por lo que los pensionistas perderán ingresos reales ya que la inflación y los impuestos les restará poder adquisitivo. También esperamos subidas de impuestos verdes y para las ganancias de capital. Portugal, que el 7 de septiembre decidió aumentar las contribuciones de los individuos a la seguridad social, ha mostrado otra vía para aumentar los ingresos.

Nada cambia el hecho de que España tendrá que pedir un rescate. ¿Cuáles serán sus demandas? No hacer mucho más de lo que España ya ha firmado, según Olli Rehn, comisario europeo para asuntos económicos. Sin embargo, será importante la secuencia de eventos.

La mayor preocupación es el momento en el que se pida el rescate. Los opositores acusan al presidente de tratar de retrasar el rescate hasta después de las elecciones gallegas y vascas del 21 de octubre. Puede, sin embargo, que la petición de rescate venga mucho antes. El inescrutable Rajoy nos mantendrá adivinando hasta el final.

Fuentes: The Economist – Carlos Montero – La carta de la bolsa