Se rompió el tabú. España está estudiando pedir ayuda al fondo de rescate temporal (FEEF). De momento, no se trata de un rescate total “a la griega” (cuyo objetivo es cubrir todas las necesidades de financiación de una economía y sacarla del mercado de capitales).

Lo que las autoridades españolas y europeas tienen en mente es un programa para comprar deuda en el mercado primario (subastas del Tesoro), que se complementaría con adquisiciones de bonos por parte del BCE en el mercado secundario (donde cotizan los títulos una vez emitidos). ¿Pero saldrá gratis esta nueva ayuda?

Bien sea porque España no alcanza los objetivos actuales o porque la UE incumple el pacto y exige nuevas condiciones, ya hay algunas líneas claras de acción. Para empezar, la Comisión podría presionar para cumplir con medidas que ya se han pedido y que todavía no han llegado: crear un organismo independiente que vigile el cumplimiento de los presupuestos, más políticas activas de empleo y reforma de la educación para potenciar la formación profesional.

A partir de aquí, una de las principales preocupaciones de la Comisión Europea son las cuentas de las autonomías, que controlan cerca del 40% del gasto público en España. De hecho, la Comisión Europea ha subrayado en varias ocasiones que una de las cosas positivas del fondo de rescate autonómico es la condicionalidad que aplica a las regiones.

Otro de los puntos débiles de la economía española es el mercado laboral. Aunque en su último informe sobre la economía española la autoridad europea pide eliminar completamente la indexación de salarios a la inflación -uno de los principales culpables, según este diagnóstico, de la pérdida de competitividad de España-.

En este informe, publicado en julio, la Comisión también refleja su preocupación por las diferencias que sigue habiendo en el coste de despido de empleados temporales y permanentes. A pesar de que éstas se hayan reducido.
El informe también duda de la efectividad de la figura de contrato en prácticas para menores de 30 años para pymes pueda ser usado como tapadera para ocultar contratos temporales de facto.

Además, la Comisión tampoco ve bien las bonificaciones para crear empleo -el informe las califica como un “instrumento ineficiente y costoso”-, y afirma que habría que incentivar que las negociaciones colectivas se realizaran en cada empresa y no a nivel sectorial.

En cuanto a gasto público, Gert Jan Koopman, responsable político del rescate de la banca española y hombre fuerte de la Comisión para reformas estructurales, tampoco esconde sus ideas.

En informes y conferencias se ha mostrado partidario de mejorar la eficiencia del gasto en Sanidad (hacer lo mismo gastando menos) y no descuidar la inversión en Educación e I+D. Y si las cuentas públicas no lo permiten ofrece una solución: apoyarse en el sector privado para ofrecer determinados servicios. Expansion