Ya hemos hablado del tema anteriormente: el show del Libor salido a la luz en Julio; pero vayamos un poco más allá.

La reforma de los mecanismos para la determinación del Libor que en estos días se esta discutiendo y sobre la que se está discutiendo, lleva a meditar sobre en el motivo y los porqués de tal reforma, lo que nos lleva al origen del tema: la manipulación de tales mecanismos por parte de 20 entidades financieras de todo el planeta entre los años 2005 y 2009.

La conclusión a la que se ha llegado es la de que es preciso que en el sistema exista más regulación, más control, y un código de conducta que marque unos procedimientos fijos e inviolables. Puede parecer lógico, o no, da igual, porque lo verdaderamente chocante es que de tal necesidad se hable ahora y no en 1997 o en el 2003; lo que lleva a plantearse el porqué y hace que el cerebro salte hasta otro caso de manipulación sobre la que a posteriori se pontificó: la de Grecia y sus datos.

Lo recordarán: en el 2010 salió a la luz que Grecia había estado engañando a sus socios europeos durante diez años, estando, los últimos tres asesorada en tal engaño por un banco que ha dado a luz grandes prohombres. Durante diez años absolutamente nadie reparó en tales engaños, y un buen día un político que acababa de ganar unas elecciones tiró de la manta y al año siguiente se descubrió todo el pastel.

La Historia está repleta de ejemplos que cuentan que las cosas pasan cuando tienen que pasar, como tienen que pasar y donde tienen que pasar. En Grecia fue un político de color contrario al que había ¿autorizado? los mayores engaños de la Historia del país quienes los sacó a la luz tras acabar de ganar unas elecciones, y cuando el tinglado griego ya no había, literalmente, por donde cogerlo. No antes, cuando aún podían hacerse negocios; ni después, cuando todo el andamiaje se habría venido abajo. Con el Libor, pienso, ha podido haber sucedido algo parecido.

Entre el 2003 y el 2007 era cuando el mundo fue mejor. ‘El Estado es el problema’, ¿recuerdan?. Regular, ¿qué?, cuando el negocio florece libremente; controlar, ¿qué?, si la actividad fluye sin pausa; ¿el código de conducta?, ya está bien este que favorece los negocios, y el crecimiento, claro, claro, y, bueno, cada cual que se autorregule, y si cree que tiene que hacer cosas para compensar algo para eso tiene la responsabilidad social corporativa.

En esos años, algunos antes para preparar el camino y algunos después para acabar de estrujar lo que beneficio quedaba, las cosas de los negocios tenían que rodar libremente: para posibilitar hacer lo que había que hacer: ganar lo máximo posible en la panoplia de negocios que ‘el mundo va bien’ brindaba; para conseguir hacer el último negocio. Ahora que ya no quedan negocios de aquel tipo por hacer; lo que toca es preparar el camino para el siguiente modelo.

Las manifestaciones de la autoridad británica que estudia la reforma de los mecanismos de formación del Libor está confirmando por donde van a ir los tiros en el nuevo modelo, en el tema financiero, ya, pero pienso que no sólo ya que los compartimentos estancos van a quedar bastante diluidos. Ahora se va a llevar la, digámoslo, planificación. Pocos recursos y grandes necesidades llevan a una situación de escasez en la que hay que administrar muy bien lo poco de que se dispone.

Y eso se puede llamar como se quiera, por ejemplo ‘mayor control’, ‘más regulación’ y ‘nuevo código de conducta’, o de otra manera si así se prefiere; según el color político de quien lo diga, por ejemplo.

 

España. Revisión a la baja del PIB del 2010 y 2011. Bien, para eso están los repasos. Lo que sorprende es el tamaño de la desviación: 2 décimas frente a 3 en el caso del 2010 y 3 frente a 7 en el 2011. Y luego vienen las consecuencias. Si el crecimiento fue menor …

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull. La carta de la bolsa