La postura del Gobierno del reino tiene su lógica: si les decimos a quienes tienen preferentes de bancos nacionalizados que tienen que aceptar una quita del 70% en sus ahorros nos corren a gorrazos y no nos votan en un siglo, al margen de que van a estar montando pollos cada día, y ante la opinión pública en general vamos a quedar fatal.

Pero la postura de la Comisión Europea también tiene su lógica: son Uds., España, quienes han solicitado el rescate debido a que tienen en sus bancos un megaproblema; cierto, les ayudamos porque el eco de su megaproblema nos acabará afectando, pero el agujero es de Uds.

Y ese agujero está relacionado con las preferentes que alguien compró a bancos que ahora deben ser rescatados, luego esos propietarios han de apechugar con parte del coste.

¿Cómo se soluciona eso?, pienso que tiene muy mala solución ya que los fondos de quienes compraron esas preferentes ya no están, por lo que no se les pueden devolver. En realidad el problema va mucho más allá de las preferentes emitidas por bancos nacionalizados ya que los canjes propuestos son una apuesta de futuro que parte de la base de una ‘quita’ presente y un pago a largo plazo que dependerá, entre otras cosas, de que funcione el rescate del que ahora se está hablando y el sector bancario se recupere. (Un tema del que no se habla: ¿qué sucederá si alguno de los bancos que han ofrecido canje es liquidado por el FROB según el nuevo decreto porque su viabilidad es imposible).

¿Cómo va a acabar esta historia?, pues pienso que los tenedores de preferentes van a perder, no el 70% pero bastante, y parte de lo que no pierdan podría ir vía mutualización interna, es decir, a través de deuda pública más o menos camuflada; porque, si no se lo ha dicho aún Europa le puede decir una cosa muy sencilla al Gobierno español: ‘Vale. No quieres que quienes tienen esos papeles pierdan tanto. OK, pagádselos vosotros’.

Los problemas que están causando las preferentes son sólo un ejemplo, pero, ¿se entiende que algunas economías europeas se nieguen en redondo a los Eurobonos?. Mutualizar una deuda en la que pueden estar metidas cosas como las preferentes de las que la mayoría de la ciudadanía de Austria no había oído hablar en su vida. ¡Anda ya!.

Coincidiendo con la escritura de este texto recibo un mail de una lectora:

“(…) Estoy inquieta porque mi madre tiene sus ahorros en (nombre de un banco español), y adivine: participaciones preferentes. 48.000 euros que ahora dicen que no se recuperarán. Me gustaría saber su opinión, ya que algunas personas dicen que el asunto de las participaciones preferentes vino “bendecido” por el Banco de España, ergo éste tendrá que responder por las pérdidas (es decir, que no es como una empresa privada en la que has invertido, y lo que se ha perdido no se recupera). ¿Es verdad que esos ahorros no los recuperarán? cuál es la opción, ¿canjearlo por acciones en bolsa? ¿qué hay de cierto en eso?”

Mi respuesta fue:

“La culpa es una figura sin rostro. La responsabilidad … Pienso que el 100% de la inversión jamás se recuperará; a lo sumo un canje por bonos a largo plazo y con quita. Un favor. ¿podría preguntar a su madre el motivo de que comprase esos títulos?”.

Su contestación:

“Según me cuenta mi madre, en 2009 la llamó una empleada de (nombre de una entidad financiera española), y le dijo que había unos productos que sólo estaban ofreciendo a clientes de (esa entidad), con un interés muy bueno (el 7%). Por lo que mi madre fue preguntando si su dinero estaría asegurado, a lo que le contestaron que sí, y que la disponibilidad del mismo estaba garantizado.

(…) yo creo que todo se reduce a que les ofrecieron un tipo de interés más bueno de lo normal. Ahora no sabemos lo que pasará. Hemos oído algo sobre que Europa está esperando nuestro rescate hasta que todo esto se “solucione”. Pregunta: ¿qué opciones tenemos? ¿qué piensa al respecto?”.

Y mi nueva respuesta:

“Ninguna, sólo hacer lo que nos digan. El Presidente del Gobierno, y aún no entiendo porqué lo dijo, dijo en el Parlamento, el 11 de Julio, cuando expuso las medidas que iba a adoptar su Gobierno, algo tremendo: que España había perdido su capacidad de elegir. La UEM está esperando que España formalmente solicite el rescate parcial y que diga que va a hacer con esos productos, como las preferentes, que para Europa son una cosa muy clara: participaciones en el capital, luego sus tenedores han de contribuir al rescate de la banca.

A su madre le faltó preguntar algo: ¿qué vencimiento tiene esta inversión?, o, en términos más coloquiales, ¿podré recuperar mi dinero siempre que quiera y en cualquier momento?, y, además, tenía que haber pedido la respuesta por escrito. En cualquier caso el tema ya está liquidado. Pienso que sí, que el altísimo interés fue un imán que atrajo a gentes que querían participar de ‘la fiesta de aquellos fabulosos años’ y que quisieron dar por supuesto que una entidad llamada ‘Banco X’ o ‘Caja Y’ les estaba dando acceso a un chollo porque les quería mucho. Insisto: es un tema liquidado que acabará mal: con los ahorradores (no otra cosa eran la mayoría de quienes metieron fondos en esos productos) perdiendo dinero”.

Será interesante ver cómo la Historia trata las preferentes: como un exceso más de aquellos años, o como uno más del catálogo de affaires que periódicamente han conmocionado España: Sofico, Matesa, Redondela, PSV, Afinsa, … Será interesante.

 

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull. La carta de la bolsa