-El mercado de renta variable ha vivido este verano inmerso en una extraña calma alcista. Pero septiembre está a la vuelta de la esquina, y las bolsas tendrán que volver a subirse al ring a pelear con algunos asuntos pendientes que pueden propinar más de un golpe a los inversores.

Por un lado, el calendario que maneje la Reserva Federal de EEUU para ir retirando los estímulos económicos, por otro, las elecciones en Alemania y, en el mercado nacional, a la banca española todavía le quedan muchos retos por enfrentar.

El fin de los estímulos en EEUU

Ya ha comenzado la cuenta atrás. Se espera que la Reserva Federal (Fed) empiece a retirar poco a poco su programa de estímulos económicos en cualquiera de las próximas reuniones. Uno de los miembros del Comité, el presidente de la Fed de Atlanta, Dennis Lockhart, ha adelantado que no cree que en el encuentro que tendrá la institución monetaria en septiembre haya todavía suficientes datos económicos como para considerar el fin del conocido como QE3, o siquiera para marcar el calendario de la marcha atrás.

De hecho, las actas de la última reunión de la Reserva Federal tampoco despejaron dudas sobre cuándo comenzará la retirada. Los miembros del comité han sido insistentes en decir que si el mercado laboral continúa mejorando al ritmo actual (sobre 190.000 nuevos puestos mensuales), es probable que se empiecen a reducir las compras de activos en la próxima reunión de septiembre.

Se señala como clave el dato de empleo del mes de agosto que se publicará el 6 de septiembre que, si muestra un crecimiento similar, podría llevar al banco central a “empezar a reducir el ritmo de las compras de bonos el mes siguiente”.

Con cada asomo de que esa retirada podría llegar pronto, el dólar se fortaleció frente al euro y la renta variable sufrió más de un susto bajista. Además de los datos de empleo, la cita clave será la próxima reunión de la Reserva Federal que se celebrará el 17 y 18 de septiembre.

Al margen de la retirada de estímulos, la elección del nuevo presidente de la Fed también dará que hablar este otoño. El futuro de la institución, que Ben Bernanke abandonará en enero de 2014, se dirime entre la actual vicepresidenta, Janet Yellen, y del exsecretario del Tesoro Larry Summers.

Y llegaran las elecciones alemanas

Sólo unos días después, el 22 de septiembre los alemanes elegirán en las urnas si Angela Merkel repetirá cargo al frente de la nación y, por ende, si seguirá siendo el estandarte de la austeridad dentro de la eurozona.

“La gran duda es si el partido FDP -gobierna actualmente en coalición con el partido de la canciller alemana-, que ha perdido votos, puede obtener menos de un 5% y, por lo tanto, no entrar en el parlamento. Eso provocaría que el CDU (Merkel) no pudiese formar Gobierno con él”, señala Jürgen Brückner, director de inversiones de la gestora alemana WerteFinder.

Según los últimos sondeos del instituto Allensbach, el partido de Merkel obtendría más votos que en las anteriores elecciones hasta una representación del 39%. Sin embargo, su actual partenaire en el Gobierno, el FDP, habría perdido la mitad de votantes y se situaría en el 7% -aun así, si no bajase de esa cifra, sí entraría al parlamento-. Si ese resultado se ve en peligro, Merkel siempre podría buscarse otros socios para formar gobierno, pero que haya sorpresas en los resultados y se dilaten las negociaciones puede añadir incertidumbre a las bolsas.

¿Otro rescate griego?

Primero fue el Fondo Monetario Internacional (FMI), más tarde el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, y recientemente hasta el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, han reconocido que Grecia necesitará un tercer rescate. La Comisión Europea ya ha señalado que estudiará si el país heleno tiene mayores necesidades que, en este caso, y según Schäuble, no implicarían una nueva quita de la deuda. Sin embargo, todo este cruce de advertencias no ha tenido todavía repercusión en el mercado.

La prima de riesgo española, repuntes puntuales al margen, continúa en niveles próximos a los mínimos de los dos últimos años, y el diferencial entre el bono griego a 10 años y el alemán tampoco se ha tensionado con la sombra de un nuevo rescate cerniéndose sobre el país. De hecho, se sitúa 25 puntos por debajo de los 105 puntos en los que comenzó el año.

A vueltas con el techo de gasto

“Tendremos un otoño dominado por la política norteamericana. Pero no espero que la sangre llegue al río, aunque sí puede ser una buena excusa para reducir posiciones de riesgo en los mercados para muchos que acumulan ya importantes ganancias”, indica José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.

EEUU ha ido incrementando el techo de gasto año tras año, desde los 11,3 billones de dólares hasta los que podía endeudarse en 2008, hasta los 16,7 billones actuales. Se espera que éste se alcance en septiembre u octubre por lo que, una vez más, se debe llegar a un acuerdo antes del 1 de octubre. En 2011, elevar el límite de endeudamiento le costó a Estados Unidos perder la triple A por parte de la agencia de calificación S&P. Aunque esta vez el temor a un recorte de rating está más lejano, ya que en junio de este año, la agencia mejoró la perspectiva de la calificación del país de negativa a estable.

Los retos de la banca española

El otoño va a ser clave para la banca. Por un lado, el 30 de septiembre es la fecha límite en que las entidades españolas deben cuantificar el impacto que tiene en sus cuentas la reclasificación de sus créditos -el Banco de España exigió que cambiasen el modo en el que clasificaban las refinanciaciones, lo que llevó al sector a tener que hacer mayores provisiones-. Por ahora, las que tendrá que enfrentar el sector se cifran en 10.000 millones de euros, y supondrán 2.000 millones de capital, por lo que cualquier desvío en la cifra que descuenta el mercado puede afectar a sus previsiones de beneficio y su cotización. El segundo reto al que se enfrentan las entidades españolas son los test de estrés que realizará el Banco de España a finales de este año. Y no hay que perder de vista que, en otoño, el Frob volverá a sacar a subasta a los bancos nacionalizados.

Además, parte de la espectacular subida que ha protagonizado la banca mediana durante el verano tiene mucho que ver con que el mercado descuenta que Hacienda y el Banco de España hallarán una fórmula para que los activos fiscales diferidos (DTA, por sus siglas en inglés), computen como capital. Según los requisitos que impodrá Basilea III estos activos no se reconocen como tal, por lo que, si no se encuentra una solución, algunos expertos advierten de futuras ampliaciones de capital, en especial, entre la banca mediana. Una banca que se ha quedado sin potencial tras la fuerte revalorización vivida en el último mes y medio. Eleconomista