Hay una cuestión que muchos analistas y gestores se preguntan recurrentemente en las últimas semanas: ¿Cómo es posible que el S&P 500 esté cerca de máximos del año, cuando EE.UU. está al borde de una recesión, y la situación en Europa es tan delicada?

Los analistas dan varias respuestas a esta pregunta, aunque ninguna termina de satisfacerme plenamente. John Hussman por ejemplo, señala que “La pregunta clave – en vista de las extremas tensiones del mercado de crédito en Europa, y el deterioro económico en los EE.UU. – es por qué el S&P 500 continúa operando cerca de los máximos anuales. La respuesta es simple: los inversores tienen miedo al rally que se pueden perder ante una tercera ronda de flexibilización cuantitativa QE3″.

Personalmente creo que la bolsa de EE.UU., como su mercado de bonos, está sirviendo como valor refugio ante la incertidumbre europea. Hay muchos gestores que tienen limitada su operativa por las características de los fondos que manejan, a operar en mercados occidentales, y con un porcentaje mínimo de renta variable. Estos gestores han reducido en los últimos meses mucho su posición en Europa y la han incrementado en EE.UU. No podían hacer otra cosa, ya que sus niveles de liquidez ya están en máximos permitidos.

De cualquier forma, y como ya hemos señalado en otras ocasiones, diversos indicadores adelantados sugieren que la tendencia alcista en el mercado de acciones de EE.UU. está cerca de finalizar.

El analista técnico Chris Vermeulen compara la evolución de las sorpresas positivas y negativas de los resultados empresariales de EE.UU., con la evolución de los índices de bolsa. Como vemos en los gráficos adjuntos, las sorpresas positivas están en mínimos desde 2008, mientras que las sorpresas negativas están en máximos desde esa fecha. Ustedes por si mismos pueden ver qué hizo el mercado de acciones cuando se alcanzaron niveles como los actuales. Carlos montero- La carta de la bolsa

Tres gráficos valen más que mil palabras: