Ayer publicábamos un artículo en el que señalábamos la inquietud por parte de la comunidad financiera internacional con la negativa del gobierno español a solicitar el plan de rescate financiero. Eso posibilitaría que el BCE pudiera comprar bonos soberanos y que se acabara con la tensión financiera del país.

Se prestó mucha atención ayer a la subasta de deuda del Tesoro de Letras de 12 y 18 meses, que resultó exitosa, aunque la verdadera prueba de fuego la tiene mañana jueves, con la subasta de bonos a 10 años. Ahí veremos si España ha recuperado parte del crédito perdido en los últimos meses.

De cualquier forma, los nervios continúan. El analista Deepanshu Bagchee afirma en la CNBC que “el tiempo para España parece estar acabándose”, y añade:

El primer ministro español Mariano Rajoy ha evitado hasta ahora pedir un rescate completo soberano, que es probable que venga con condiciones más difíciles, incluyendo recortes de gastos del gobierno.

“Es obvio que Rajoy intenta minimizar el daño interno, es decir, las elecciones regionales de finales de octubre, sin embargo, es discutible que el mercado le permita ese período de tiempo”, escribieron los analistas de Lloyds en un informe.

Mientras tanto, las deudas incobrables de los bancos del país alcanzaron un máximo histórico ayer y ahora representan casi el 10 por ciento de las carteras pendientes.

“Aunque los inversores están empezando a perder la paciencia con España, no quieren tirar la toalla por miedo a perder un posible rally de sus bonos por las compras del BCE”, dijo Nicholas Spiro, director general de Investigación Spiro Sovereign.

Sin embargo, ese plazo no va a durar mucho más. Según Spiro, las subastas están asumiendo un escenario artificial en el que España y el Banco Central Europeo (BCE), juegan una partida de a ver quien le pone el cascabel al gato.

Los rendimientos de los bonos españoles han subido en las últimas semanas, con los rendimientos de los bonos a 10 años superando brevemente el 6 por ciento. Mientras tanto, las acciones españolas han disminuido durante dos días consecutivos. El gobierno español ha estado tratando de calmar los mercados.

El Ministro de Economía, Luis de Guindos dijo que el país adoptará nuevas reformas para impulsar el crecimiento cuando de a conocer su presupuesto el 28 de septiembre.

Ayer, la viceprimer ministra Soraya Sáenz de Santamaría dijo que el país aun está teniendo en cuenta los términos de un posible rescate de la Unión Europea.

Pero la presión continuaba sobre España. Charles Dallara, director gerente del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), que representa a los principales prestamistas, advirtió que el programa de compra de bonos del BCE estaba en riesgo de fracaso a menos que España se adelantara y pidiera un rescate .

“El anuncio del BCE fue muy audaz, pero no servirá para nada, a menos que España o Italia pidan a la UE/FMI la aprobación de un programa económico”, dijo Dallara.

“Hay mucho en juego si nuevos retrasos aumentan el riesgo de que España pierda el acceso a los mercados”.

Creemos que esa presión es por ahora injustificada. Es cierto que la prima de riesgo española ha subido ligeramente desde los recientes mínimos en las cercanías de los 400 puntos básicos, pero esto ha sido debido a más a un movimiento correctivo después de las fuertes caídas desde los máximos de los 550 puntos básicos, que a un miedo inversor de que España vaya a perder el acceso a los mercados. Tampoco la caída de la renta variable ha sido excesiva.

Desde mi punto de vista el gobierno español hace muy bien en analizar todos los términos del rescate antes de solicitar una ayuda. Es más, esta ayuda no tiene que ser inevitable, aunque algunos la consideren así. Como decíamos, la prueba de fuego la veremos en la subasta de deuda de mañana jueves. Quizás, después de su resultado, el mercado pueda incrementar su paciencia con España. Carlos Montero – La carta de la bolsa