La semana pasada salió a la luz el informe completo (y los resultados banco por banco) de la última prueba de esfuerzo de los bancos españoles: el Stress Test. Y todo apunta a que vuelven a pecar de optimismo y no será suficiente como para restaurar la confianza en el sector financiero.

Las pruebas ponen las necesidades totales de capital de los bancos españoles en los 59.300 millones de euros, pero Fernando Jiménez Latorre, secretario de Estado de Economía, dijo que en el supuesto de que los bancos españoles consiguieran reunir parte del dinero de otras fuentes, el gobierno español podría pedir al EFSF “alrededor de 40.000 mil millones”.

Los puntos clave:

1) De los 14 bancos evaluados, 7 están bien capitalizados, 7 necesitan inyección de capital. Las necesidades totales son de 59.300 mlns euros. Estas necesidades bajan a 53.750 millones si se consideran las fusiones en curso y los efectos fiscales.

2) 24.700 millones se destinarán sólo a Bankia, 10.800 mlns a CatalunyaCaixa y 7.200 mlns a NovaGalicia.

3) El escenario económico adverso evaluado fue: 6,5% de caída acumulada del PIB, el desempleo alcanza el 27,2% y caídas adicionales en los precios de la vivienda y el suelo del 25% y 60% respectivamente, para el período de tres años, desde 2012 hasta 2014.

4) Las pérdidas acumuladas de crédito en el ámbito doméstico son de aproximadamente 270.000 millones de euros en el escenario negativo (estrés). Esto se compara con las pérdidas acumuladas de crédito por valor de aproximadamente 183.000 mlns euros en el escenario base.

Los reputados e independientes analistas de Open Europe, uno de los pocos think tanks que merece la pena seguir, señala que esta auditoría tiene demasiado optimismo en sus tripas.

La cuestión es que el escenario base parece demasiado optimista y el escenario adverso se algo más realista – si bien Open Europe espera una caída de los precios de las viviendas de alrededor del 35% en lugar de la caída supuesta del 25%. La predicción de que el desempleo alcanzará su punto máximo en el 27,2% también parece optimista teniendo en cuenta que todavía tenemos que sufrir muchas más medidas de austeridad y una devaluación interna, mientras que las reformas estructurales del mercado laboral muestren su eficacia.

El informe de Oliver Wyman asume que todos los colchones de capital y provisiones para insolvencias anteriores se han implementado bien con una adecuada calidad de activos. Sin embargo, esto está lejos de ser algo seguro, dice Open Europe.

El nivel de los créditos hipotecarios morosos parece increíblemente bajo en el 3,3% actual, esperando que alcance el 4,1% en el escenario adverso. Este número podría estar distorsionado por una cierta tolerancia de los bancos que están pasando por dificultades, retrasando la ejecución hipotecaria para evitar asumir pérdidas. También aumentaría masivamente si el crecimiento económico y el desempleo resultan ser peores de lo previsto.

Los niveles de recuperación de los activos hipotecados parecen un demasiado positivos (aunque admitimos que existe un amplio rango de entre 37% – 79% de pérdidas en función del tipo de activo), dado el exceso de oferta permanente en nuestro mercado inmobiliario. Hasta que el mercado se ajuste plenamente, es probable que el enorme desequilibrio entre la oferta y la demanda mantenga el valor de reventa de los activos adjudicados increíblemente bajo.

Estas pruebas de estrés parecen ser más intensas que los anteriores, pero en última instancia, los supuestos optimistas plantean interrogantes sobre su credibilidad. La estructura de la petición de rescate tampoco enamora a los inversores, que les gusta ver grandes gestos, sin embargo, siempre es positivo que la participación de los contribuyentes pueda ser limitada.

Fuentes: Open Europe -Carlos Montero – La carta de la bolsa