Una semana con el trasfondo del Fondo Monetario Internacional y del fondo mismo del mercado. Unos y otros arrojan la toalla, incluso los que dicen haber apostado por una inversión estratégica a dos años vista: ya sabemos que en Bolsa una inversión a largo plazo es una inversión que hemos errado a corto plazo.

Una semana, insisto, en que el Fondo Monetario Internacional ha certificado una rebaja de la previsión del PIB para España durante el próximo año con una caída del 0,6%.

En su último informe el organismo internacional empeora las cifras de déficit, aunque no incluye las fuertes medidas de recorte, ya que sin ese gran ajuste, el agujero tocaría el 7% este año y el 5,9% el próximo. Lo mismo hizo ayer el Ejecutivo español: la economía seguirá en recesión en 2013, con un descenso del PIB real del 0,5%, frente al crecimiento del 0,2% previsto anteriormente, según las previsiones del Gobierno incluidas en el cuadro macroeconómico presentado junto al techo de gasto para el próximo año, que reduce la caída de la economía para este año hasta el 1,5%.

El Ejecutivo, que también ha rebajado del 1,7% al 1,5% la caída del PIB prevista en 2012, ha empeorado así sus previsiones de crecimiento para 2013 y además ha rebajado las expectativas de actividad del 1,4% al 1,2% en 2014. No obstante, espera que el PIB crezca un 1,9% en 2015, frente al 1,8% previsto hasta ahora…”

 

“En cualquier caso, décimas de recesión arriba o abajo; décimas de déficit más arriba, que abajo, la Bolsa española sigue sumergida en su propia miseria, que es la suma de una caída brutal de la actividad económica, una mayor presión impositiva, que reduce aún más la expectativa de consumo interno, y la presunción de unos resultados empresariales muy flacos. Una cesta, en fin, hecha con mimbres débiles y que deja entrever que los precios de las acciones de la Bolsa española no están tan baratos como algunos voceros vienen promulgando hace tiempo, cuando el Ibex marca 3.000 puntos más de la cota actual. La cuestión, así, es determinar cuál es el fondo cierto del mercado”, me dice uno de los grandes analistas de la Bolsa española.

Por eso, las reacciones compulsivas, las compras aceleradas pueden acarrear problemas serios de dinero y de estado de ánimo. “Recuerden lo de la peste, que creíamos erradicada y no lo está. Lo vimos con el crash de ayer”, añade el analista.Moisés Romero – La carta de la bolsa